martes, 29 de noviembre de 2016

Tarde, mal y a rastro.

Me levanto, he soñado contigo, pero no le doy importancia. Sigo mi vida, otro día más, otro día más pasado por alto. Me vuelvo a acostar y todo parece igual. Vuelves a venir a mí. Sigo sin darle importancia, no quiero darle importancia. Estoy bien así, sin ti, sin nadie. Los días siguen y tu sigues así, recordándome todo lo que he hecho mal contigo. Vuelves incansable todas las noches. Lo acepto, aún te quiero. He dado el paso. Me he reconciliado conmigo misma. Lucho y lucho, no quiero hacerlo, no quiero volver a hacerte daño. Contengo mis palabras, con todas mis fuerzas. El día se hace fácil, tengo cosas que hacer. Pero llega la noche y otra vez apareces tu. Te quiero, te digo, solo quiero que lo sepas. La respuesta es de esperar. Ha pasado mucho tiempo, mucho dolor, muchos “y si?”. No hay nada que hacer, sigo con mi vida. Pero vuelves, y solo quiero que me dejes en paz, que mi consciencia me deje en paz. Quiero que deje de recordarme que lo he perdido todo, y que te echo de menos. Y tu ya no estás aquí, y yo vuelvo, fuerte y decidida, a volver a quererte.